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El mundo al alcance de nuestras manos

Cuando pensamos en el término “frontera“, lo que se nos viene a la mente es que es algo un poco arcaico, como de la antigüedad, donde los pueblos guerreaban unos con otros por un pedazo de tierra, y después delimitaban sus territorios ante el peligro de nuevas invasiones, que siempre acaban por llegar por un lado u otro. La verdad, no sé muy bien dónde se acuñó la palabra ni quién las empleó primero, ni de qué tipo eran entonces; pero por supuesto permanecieron hasta el día de hoy, porque por mucho que avancen las sociedades y nos pensemos civilizados, a nadie le gusta perder un trozo de tierra, ¿no es así?

De hecho, gracias a esa evolución de las sociedades, en algunos casos dejamos de demarcar esas fronteras con objetos físicos, como señales, elementos naturales o algo de este tipo, y lo hicimos de forma jurídica: esto es, plantamos una aduana. Sí, ya sé que esto tiene más tintes a seguridad y a control que a demarcación, pero nuestras mentes civilizadas y evolucionadas pensaron que podían servir para el mismo propósito, así que aprovechamos y matamos varios pájaros de un tiro. Seguíamos queriendo mantener nuestros territorios sin ceder un palmo, justo como aquellos antiguos a los que miramos por encima del hombre, jeje.

En Europa se quisieron eliminas estas marcas simbólicas, que no las físicas ya que era imposible, y se proclamo la libre circulación por toda la Unión Europea; pero en los últimos tiempos ha quedado bastante claro que no era una buena idea, y que acabaríamos por pedir que se volvieran a instaurar las fronteras ante el primer conflicto inesperado. También en otros lugares lejos del viejo continente se habla no sólo de mantenerlas, sino de hacerlas más impenetrables, así que volvemos al mismo tema: será un concepto antiquísimo, pero no acabamos de renunciar por completo a él.

Pero ¡ah!, llegó la red de redes, y al menos por ahora, no hay fronteras que no puedan ser salvadas, y desde el sofá de casa puedes viajar a los lugares más insospechados de todo el mundo, sin que nadie te lo impida ni te pregunte por qué o por cuánto tiempo. Puede que los viajes virtuales sean la opción del futuro, pero en verdad te digo que, desde hoy, podemos conocer juntos rincones paradisíacos, si es que sigues visitando esta web y me acompañas es este alucinante recorrido por todo nuestro planeta.

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